Densidad ósea: qué es y cómo se mide

La densidad ósea tiene especial importancia en la salud de los huesos del cuerpo humano, ya que está ligada directamente con el riesgo de sufrir fracturas o roturas óseas. Ante la aparición de síntomas que hagan sospechar una pérdida de densidad ósea, es importante acudir a un traumatólogo que realice un examen de la sintomatología del paciente. 

¿Qué es la densidad ósea? 

Cuando se habla de densidad ósea se hace referencia a la densidad de los huesos, es decir, a la cantidad de minerales que contiene cada hueso, especialmente, de calcio y fósforo.  

¿Qué importancia tiene la densidad ósea en la salud? 

La densidad ósea tiene una gran importancia en la salud, especialmente, en la salud del aparato locomotor. Es importante, ya que un buen índice de densidad ósea es fundamental para evitar fracturas y roturas óseas.  

En función de los resultados que se obtengan en una densitometría, se valorará que nivel de densidad ósea tiene el paciente. Un nivel por encima de -1, es un valor normal, entre-1 y – 2,5 se considera una densidad ósea baja y, por último, menos de -2,5 es una densidad ósea muy baja, un valor normal en pacientes con osteoporosis.  

En relación al índice de masa ósea, existe un parámetro conocido como umbral de fractura, que hace referencia al valor de masa ósea por debajo del cual el riesgo de sufrir fracturas óseas aumenta de forma considerable. 

¿Cómo se mide la densidad ósea?   

Existen diferentes pruebas diagnósticas que pueden utilizarse para medir la densidad ósea de un paciente. La prueba más común es la densitometría ósea, es una radiografía de dosis de radiación baja, que mide el nivel de calcio y otros minerales presentes en los huesos. Es una prueba indolora, que no requiere preparación especial.  

Existen otras pruebas complementarias, que también puede aportar información útil, tales como la radiografía o el TAC, que permiten conocer el volumen de los huesos, pudiendo observar si se han producido pérdidas de densidad.  

¿Qué patologías están relacionadas con una densidad ósea baja? 

Un resultado que indique una densidad ósea baja, puede estar indicando una enfermedad degenerativa en el paciente. Existen ciertas patologías, directamente relacionadas con una densidad ósea baja. La osteoporosis, es una enfermedad en la que los huesos del paciente se debilitan, aumentando de forma notable el riesgo de fracturas y roturas, que pueden surgir como consecuencia de traumatismos o actividades cotidianas. 

Es habitual que los pacientes de cáncer de huesos presenten un índice de masa ósea baja, ya que las células tumorales hacen que el hueso pierda densidad y fuerza. Además, es habitual la pérdida de masa ósea en casos de artritis reumatoide, ya que causa una inflamación crónica de la membrana que cubre las articulaciones, lo que termina dañando de forma notable los huesos. 

Por otro lado, es normal que las personas diabéticas experimenten una pérdida de masa ósea, esto se debe a que la masa ósea no se desarrolla de forma completa, debido al control insuficiente de azúcar en sangre. Esto hace que estos pacientes sean más propensos a sufrir roturas óseas. 

Síntomas de densidad ósea baja 

Habitualmente, los síntomas de una disminución de la densidad ósea no suelen darse durante la etapa inicial. Sin embargo, los pacientes con pérdidas severas de masa ósea suelen presentar dolor agudo en la espalda, así como, facilidad para sufrir fracturas óseas tras la realización de actividades que no requieren gran esfuerzo.  

Es habitual que este tipo de pacientes puedan sufrir una pérdida de estatura a lo largo del tiempo, esto se debe a que la espalda va tomando una postura arqueada, debido a la debilidad de los huesos.   

Tratamientos para la pérdida de densidad ósea 

Ante la aparición de síntomas de pérdida de densidad ósea, es importante visitar a un traumatólogo especialista. Una vez que el paciente ha acudido al especialista y se han realizado las pruebas necesarias para comprobar cuál es la causa de la pérdida de densidad ósea, se pautará el tratamiento más adecuado. En la mayoría de los casos, se recomienda el consumo de suplementos de calcio y vitamina D, con el objetivo de mantener estable el índice de masa ósea.  

Además, es habitual que se prescriba un tratamiento basado en inhibidores de la resorción, que, a la larga, pueden ayudar a que la densidad ósea aumente ligeramente.  

No obstante, la mayoría de los tratamientos para la pérdida de densidad ósea son preventivos y tienen el objetivo de frenar la pérdida de masa ósea. Es decir, se prescriben ante los primeros síntomas de pérdida de densidad ósea que presente el paciente.  

Prevención de la pérdida de densidad ósea 

En muchos casos la pérdida de densidad ósea es inevitable, ya que se produce como consecuencia de enfermedades degenerativas. Sin embargo, como se ha explicado, adquiere especial importancia la prevención. Existen ciertas pautas que pueden ser útiles para prevenir o retrasar la pérdida de masa ósea, especialmente durante la menopausia.  

En primer lugar, es recomendable consumir alimentos ricos en calcio y vitamina D, ya que ayudan a fortalecer los huesos, así como realizar ejercicio de forma constante, que incrementa la densidad ósea.  

Se recomienda, evitar el consumo de alcohol y tabaco, ya que aceleran la pérdida de densidad ósea. Además, se debe controlar el peso corporal, ya que un IMC elevado supone un mayor desgaste de los huesos y articulaciones.  

Como se ha explicado, es importante tener en cuenta ciertas pautas para cuidar la salud ósea y, por tanto, evitar patologías que pueden afectar directamente a la calidad de vida del paciente. 

 

 

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