¿Qué es una infección vertebral?

Esta patología de la columna vertebral tiene diferentes denominaciones, dependiendo de la zona exacta a la que afecta.

Variedades de infección vertebral

Existen tres variedades de infección vertebral que sirven para definir esta patología de espalda: Discitis: infección del disco intervertebral; Espondilitis (osteomielitis): infección de la vértebra y Espondilodiscitis: infección de la columna vertebral que afecta a la vértebra y al disco intervertebral.

Toda la información sobre la infección vertebral

Los adultos no tienen un disco intervertebral vascularizado(provisto de vasos sanguíneos) por lo que es menos frecuente la llegada de gérmenes que puedan provocar infección a través de la sangre.

Sin embargo, la infección en vértebras de los niños se produce de forma más habitual debido a que si que tienen canales vasculares que terminan cerca del disco intervertebral y esto provoca que sea más fácil la implantación de gérmenes en éste. El origen puede ser otras partes del cuerpo infectadas o la contaminación por agentes externos.

Bacterias, hongos y parásitos. Generalmente, existe el antecedente de infección en otras zonas del cuerpo (genitourinario, piel, vías respiratorias) que, a través de la sangre (diseminación hematógena) se implanta en la vértebra o en el disco intervertebral.

Uno de los motivos más frecuentes de las infecciones en las vértebras o en el disco intervertebral es postcirugías, tras realizar una cirugía abierta de la columna vertebral. En este caso, la lesión está más favorecida en pacientes inmunodeprimos (sistema inmunológico que funciona por debajo del índice de normalidad), diabéticos, patologías crónicas, obesidad, fumadores, anémicos o malnutridos, y cuando se realizan cirugías de larga duración. Puede tratarse de una infección en planos superficiales que provoque una apertura de la herida quirúrgica, o bien llegar a infectar planos profundos con afectación de los músculos, las fascias, los ligamentos, las vértebras y el disco intervertebral.

Otras causas pueden ser heridas cercanas a la columna vertebral o penetración de cuerpos extraños contaminados hasta estas estructuras.

El paciente sufre dolor en la zona de la espalda o región de la columna vertebral afectada y fiebre si se trata de procesos agudos.

Si los gérmenes han llegado a través de otro órgano infectado como la piel, el aparato genitoruniario o las vías respiratorias, se añade a la afectación de estos, los síntomas de afección en las vértebras. Cualquier cuadro infeccioso conlleva apatía y malestar general, además de la fiebre. No obstante, el síntoma fundamental de la afectación de las vértebras por infección de un germen es el dolor focalizado en la parte de la espalda afectada.

Si la infección aumenta en el cuerpo vertebral o en el disco intervertebral, se puede producir un debilitamiento mayor de éstos llegando a la necrosis y aplastamientos vertebrales. La progresión de la patología a las capas que recubren la médula espinal o los nervios periféricos pueden provocar alteraciones neurológicas.

Cuando hay una herida quirúrgica infectada es frecuente que sus bordes se abran y se produzca un manchado seroso y purulento a través de esa herida (suero y pus). Esta infección puede ir penetrando en planos profundos y cada vez afectar más estructuras perivertebrales con un incremento del dolor.

El diagnóstico de estas patologías es dificultoso en caso de infección a través de la sangre(diseminación hematógena), suele retrasarse e implica el análisis diferencial con enfermedades inflamatorias, degenerativas o tumorales. Para realizar el diagnóstico de los procesos de infección vertebral y la diferenciación con otras patologías suele requerirse:

  • Análisis de sangre
  • Estudios con radiografías
  • TAC y RM
  • Gammagrafía ósea
  • Toma de muestra para cultivo mediante punción o directamente del lecho afectado, pudiendo incluir partes blandas y hueso infectado.

El tratamiento depende de la afectación y extensión de la infección, así como del tipo de germen causante, siendo necesarios antibióticos intravenosos específicos. Si se realizan tomas de muestra de la zona infectada,es posible analizarlas y cultivarlas en el laboratorio y obtener el germen causante de la infección. De esta forma, el paciente va tomar el antibiótico más eficaz para su tratamiento (antibiograma).

A veces es necesario realizar tratamiento quirúrgico para limpieza y desbridamiento (eliminación del tejido muerto, dañado o infectado para mejorar la salubridad del tejido restante)de todas las estructuras infectadas. Si la infección progresa y se producen hundimientos y fracturas vertebrales, puede ser necesario una extirpación ampliada de la zona infectada y fijación estructural para evitar compresión de las vértebras, las raíces nerviosas o la médula espinal.

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